lunes, 17 de noviembre de 2008

VAYA ROLLO DE VIDA

Bueno, siento no haber actualizado el blog en 2 semanas. Lo peor de todo es que se nota mucho el intentar volver a escribir por aquí, cuando lo has dejado por un tiempo. Fíjate si se nota, que la fuente de inspiración de este post de retoma de contacto con la blogosfera ha sido un rollo de papel higiénico que tengo ahora mismo al lado del teclado (es que tengo alergia al polen y los klinex se gastan muy rápido, pero bueno, eso es otra historia).

El caso es que estaba yo pensando (imaginaos mi voz con reverberación y más profunda de lo habitual [aunque nunca la hayáis oído]): "... y de qué puedo escribir yo?". Entonces, mis ordinarios ojos marrones posaron su mirada sobre aquel insignificante rollo de papel higiénico y su blancura iluminó mi mente. En un momento, mis pocas neuronas empezaron a realizar conexiones y rápidamente se clarificó en mi cabeza un evidente paralelismo entre los rollos de papel higiénico y nuestra vida.

La lógica es aplastante e innegable, fijaos: Nacer nos cuesta un mundo, se está muy bien dentro de la tripita de mamá, calentito y sin preocupaciones y, ni que decir tiene, lo que cuesta hacer salir nuestro enorme cabezón por un agujerito tan pequeño. Igualmente, ¿a quién no se le ha resistido un rollo de papel por estrenar? Primero hay que encontrar el principio del rollo y, cuando lo haces, hay que rezar para no destrozarlo al intentar despegarlo del resto para poder usarlo.

Una vez empezado el rollo, somos generosos en las porciones que tomamos de él, porque vemos que todavía queda mucho para que se consuma, al igual que cuando somos pequeños derrochamos energía por los cuatro costados y hacemos cosas que de mayores nos preguntamos cómo podíamos. Pero a medida que nos acercamos al final, medimos más nuestros actos (y también cuánto papel cogemos), porque no queremos que se acabe (menuda faena si se nos acaba).

Por último, resulta muy difícil hacerse con el trozo de papel final, ya que suele estar bien pegado al tubo de cartón para que no se desprenda todo el rollo. Para mí, ese de papel pegado al tubo, representa nuestro último esfuerzo para aferrarnos fuertemente a la vida, porque sabemos, más que nunca, que todo se acaba.

Y por eso, chicos y chicas, concluyo en que esta vida es un rollo.

8 comentarios:

Thiago dijo...

jaaj, que cosas, vengo del blog de Weblara y que te crees que veo allí en su post hoy? Unos rollos de papel higiénico...

la vida es un rollo, cari, pero es el unico rollo que tenemos. Ojala hubiera otro rollo mas resistente, menos fragil, que tuviera un comiezno claro y un final feliz, dejando todo bien limpito, pero me temo que no, que todo se nos va en papel... al final es lo único que dejamos, el canutillo, la parte dura, jaajaj

Bezos.

Menos mal que has vuelto, que ya echaba de menos desbarrar en tu blog. jaajja

María Marín dijo...

Me encanta esta analogía, jajaja.

La verdad es que, si lo miramos bien, lo que más jode es que se nos acabe el rollo. Lo bueno del rollo ante la vida es que, cuando se acaba el rollo, damos un grito a alguien de la casa o salimos tipo pingüino a por otro, o a por un cleenex, o a por papel de cocina. La vida se acaba por mucho que corras o grites.

Sabes el colmo? morirte en el water con el papel higiénico agotado.

Muy buena la entrada!

hm dijo...

Al final la frase "me gusta tu rollo" va a adquirir un significado metafísico... yo también tengo un roolo en el ordenador y otro en la mesa del curro... todos los años me resfrío en octubre y me dura hasta marzo...

PEro piensa... el rollo, es un rollo, sí... pero para alguien resfriado, es un alivio a sus síntomas, el papel absorbe, como una persona el conocimiento y si está escrito, puede transmitirlo, si tienes una mosqueta, te sirve para contener la hemorragia, y así se puede evitar el derramamiento de sangre... puedes utilizarlo para escribir un poema o arrojárselo a alguien agresivamente... es como la vida... puede ser un rollo... o puede ser lo que tu quieras que sea... ;)... y anímate a escribir más.

Pablo dijo...

Oye chicos, me parecen geniales vuestros comentarios. Estáis sacándole muchos significados más al "rollo" de vida que tenemos y completando mi entrada con una "interactivez" (como dices tu, Thiago) que no se me había pasado por la cabeza.

SAludos a todos!!!!!!!

Moisés Márquez dijo...

Por cierto ... y por qué tienen que ser ordinarios unos ojos por ser marrones ???

Saludos!

Pablo dijo...

Moisés, llevás razón, no tienen por qué ser ordinarios. Es lo típico que se dice, pero deberíamos dejar de ser tan influenciables por lo típico o la moda, aunque es difícil :S

De todas formas, despues de leer tu comentario me siento un poquito mas orgulloso del color de mis ojos jajajaja :P

María Marín dijo...

Pues a mí me tienen loca unos ojos marrones, que no cambio por los azules o verdes más bonitos del mundo, que lo sepáis (el propietario de dichos ojazos es Moisés, por cierto). Así que Pablo, te puedes sentir orgulloso. Además, yo los tengo verdes y tampoco es que sean nada del otro mundo, cuando te acostumbras a llevarlo, no te das cuenta del color.

Besetes!

PD.Te enlazo eh! ya no te escapas! jajajaja.

Isabel Cortijo Ferrero dijo...

Nunca leí tal poesía sacada de un simple rollo de papel... Aquí cada uno a su arte