miércoles, 15 de octubre de 2008

POWER TO THE MEDIA?

Esta tarde, he leído que hay tantos medios de comunicación actualmente y que generan tantos estímulos, que, si prestáramos atención a todos esos medios, nos faltarían horas en un día, para hacer otras cosas, es decir, que estaríamos más de 24 horas seguidas mirándolos.

Si se plantea esta cuestión, siempre habrá alguien que diga: "Eso no es correcto, porque hay medios de comunicación que pueden consumirse a la vez que se hacen otras cosas, por ejemplo, la radio". Y esa persona estaría en lo más cierto. Pero ese aspecto, no contradiría la hipótesis inicial sino que, en mi opinión, la convierte en un hecho. ¿O acaso no estamos en continuo contacto con los medios de comunicación? Cuando nos levantamos por la mañana, si no es con el radio-despertador, vemos la televisión mientras desayunamos; en el transporte público es imposible ver a alguien que no esté leyendo un periódico o un libro o que esté escuchando música en su reproductor portátil; cuando vamos por la calle las vallas publicitarias o carteles nos asaltan a cada vuelta de esquina; en el coche nos resulta raro no tener la radio encendida; ¿quién no siente curiosidad por mirar su correo electrónico en el trabajo?; y así hasta infinidad de situaciones que nos asaltan en el día a día. Sin embargo, este contacto con los medios no es excluyente, o sea, no impide que estemos haciendo otras cosas simultáneamente, ¿no?

Y todo esto, ¿para qué?

Resulta que me ha dado por pensar que, si en todo el tiempo que pasamos despiertos, el protagonista principal son los medios, ¿dónde queda la capacidad del receptor para discernir la realidad objetiva de la realidad construida por los medios de comunicación con tal bombardeo de mensajes? ¿Pueden resultar ciertas esas teorías que yo tildaba de paranoides hasta ahora y que arguyen que la población es vulnerable a los deseos de los que controlan los medios? ¿O más bien es esa sobreexposición mediática la que está desarrollando en nosotros una capacidad crítica jamás soñada por nuestros antepasados?

Desde mi punto de vista, yo creo que ocurre más lo segundo, porque cada uno selecciona, al final, lo que quiere de lo que ve, oye y lee. Sin embargo, el único hecho verdaderamente empírico en toda esta cuestión es el tiempo que pasamos expuestos. ¿Cuáles serán los efectos a largo plazo? Hay queda la incógnita.

7 comentarios:

Thiago dijo...

Bueno, tienes razón desde luegos, el bombardeo es constante, pero yo creo que el cerebro tiene capacidades aún sin estudiar, y de alguna manera utiliza mecanismos de defensa, de tal manera que aunque estas haciendo otra cosa y oyes algo, sabes si debes prestar atención, si la noticia vale la pena, si es una manipulación, o si puedes seguir a lo tuyo como tal cosa...

Es un reflejo instintivo, casi un mecanismo de defensa, pero hay algo que nos hace discernir si lo que estamos viendo u oyendo es interesante o nos la están metiendo doblada, jaajaj

Bezos.

yeray dijo...

Al final de todo, cada uno elige lo que quiere ver u oir, y dedica su tiempo, el que tenga claro está, para unos es perder tiempo, para otro es ganarlo, todo según como se mire.

Yo solo veo informativos y debates, logicamente lo que me atrae, y le dedico el tiempo justo de desayunar o comer. A largo plazo la influencia será mínima o ninguna porque tengo conciencia de lo que hago. EL peligro quizá esta mas en los niños, que una exposición excesiva ala caja tonta, los hace ser menos cultos!

Saludos

Moisés Márquez dijo...

A tus preguntas ... depende del individuo. La masa se deja llevar por lo que los medios le dicen (fíjate en el "fenómeno" Losantos). Algunos individuos pueden ser críticos pero también lo serían sin tanta información (solo les ayuda a tener más puntos de vista)

Un abrazo

Thiago dijo...

Cari, este post lo entendí mejor o qué? jaaja que no me dices nada ni me riñes ni na, jajaj

Bezos

Pablo dijo...

jeeje, jo, no era una reprimenda lo otro, sino mas bien mi muestra de comprensión. Pero, sí, este lo has entendido muy bien :P weno mañana os contesto bien quer tengo las pupuilas dilatadas de ir al oculista y estoy que no me entero de lo que escribo... sorry

Pablo dijo...

Thiago yo coincido contigo, creo que unos más otros menos seleccionamos aquello que queremos de lo que nos transmiten los medios. No creo que sean ellos los que nos manipulan sino nosotros mismos, porque desechamos siempre la parte de realidad que no nos gusta (por ejemplo, en política, los de derechas los argumentos de izquierdas y viceversa).

Yeray, cada vez que se inventa un nuevo medio de comunicación surge el pánico social y se ve a los niños y los débiles como posibles objetivos de los malos usos del medio. Sin embargo, no creo que los niños se vuelvan más incultos por ver la tV (de hecho tiene contenidos muy cultivadores), creo que tiene más que ver con la cultura familiar y la educación del país. También tendemos a creer que sólo los demás son los que no son conscientes de que son manipulados. Creo que la gente no es tonta y sabe muy bien qué es lo que le interesa y qué no y, en base a eso, aceptan unos mensajes y desechan otros, por lo que la manipulación por parte de los medios creo que es muy dificil.

Moisés, por supuesto que la actitud del individuo es indispensable, pero creo que, como ya he dicho, todos en mayor o menor medida somos críticos con la realidad en tanto que nos afecta.

hm dijo...

Yo no creo que el hombre tenga una capacidad innata de analizar los que recibe y valorar si es una información interesada o no... al final, como todo, a reflexionar en esta clase de cosas se aprende... y lo peor, se desaprende...